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¡Volvemos con fuerza!

Luego de este hiatus de muchos meses, esperamos retomar el ritmo del blog. 🙂 Esperemos seguir contando con su apoyo. 🙂

También pueden visitar mi blog literario/personal: http://laplumadanzante.blogspot.com

Hasta la próxima,

Lissewen

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[Cuento]Huracán Silencioso

Manchas entra y sale enérgicamente por la puerta del comedor, moviendo la cola, señal de felicidad extrema que demuestra cuando alguien querido llega. Sabe que no debe entrar aquí, la siguiente vez pedirá permiso, poniendo esos ojos tiernos que sólo él sabe poner, pero su desobediencia a regla tan básica de esta casa, se justifica, debido a que anunciaba un gran arribo: Tomás, luego de seis años, volvía aquí.

Nunca supe cuando dejé de extrañarlo, de hecho con él nunca supe nada, ni cómo lo llegué a amar, ni qué pasó para que se fuera de esa forma inexplicable hace ya tanto tiempo. Y ahora verlo ahí, parado en el umbral que divide la sala del comedor, con esa sonrisa tan blanca, como un relámpago enceguecedor y esa camisa anacrónica de siempre, que pareciera heredada de su abuelo.

Ganar es tan fácil para él. Se acerca. Me toma en sus brazos, y voy cayendo de boca en su boca. Como si el tiempo no hubiese pasado. Me hundo en su piel, respiro su aliento. ¿Qué explicación posible hay a esta debilidad mía o a esta súbita aparición suya? ¿Por qué hago lo que hago?

Pero no, no hay tiempo para más, mis pensamientos son nublados por el inmenso deseo que aún logra despertar en mi, creí que no volvería a sentir esta pasión nunca más, ni por él ni por nadie y ahora esto. Y Manchas, asistente festivo de este encuentro, no para de lamernos, mientras nosotros nos entregamos a esa fiebre ventral, en una conversación de gemidos, carente de palabras.

Al día siguiente los restos esparcidos por la casa fueron los mudos testigos de la pasión desenfrenada de la noche anterior. Y él, él no está más, quizá anduvo por aquí sólo cerrando pasados turbulentos, mientras revivía en mi sensaciones que creía olvidadas. Y ahora estoy aquí en medio del desastre de su paso huracanado, y Manchas me mira desde el mismo umbral que ayer ocupara su sonrisa.

Aló, Call Center?

En mi búsqueda pujante de trabajo fue inevitable chocarme con avisos de “Se necesita teleoperador(a)”. ¿Pero qué son estos call centers que invaden Lima y otras ciudades tercermundistas?

No son más que prestadoras del servicio de llamadas o de recepción de las mismas a grandes empresas o productos, generalmente comercializados en el primer mundo o en economías más avanzadas. Y también el último juguete de los bancos locales para promocionar sus productos.

En mi camino me encontré con distintos tipos de call centers pero se pueden dividir en dos: los serios, aquellos que te meten en planilla pero a cambio te seleccionan y examinan bajo lupa. Y los informales, esos que nacen en cualquier casa de barrio, que te ofrecen sueldos por fuera rozando la informalidad sin ningún derecho para quien labora en ellos.

Los sueldos suelen ser un básico que va desde los S/. 350 soles a los S/. 600 soles, en el mejor de los casos. Eso es un aproximado de entre 120 y 200 dólares al mes, más los intereses, comisiones y bonos por ventas, un ingreso no fijo.

Algunos te dicen desde el inicio lo exigentes que serán, otros en cambio (generalmente los informales) te tratan de vender el puesto de trabajo como la panacea para todos los males laborales, pero a la hora de la hora el stress y la sobre exigencia por vender priman. Eso me recuerda una de mis más recientes entrevistas. Fue en un distrito bastante residencial de Lima, era una casa de dos plantas, las que postulábamos para el puesto habíamos sido conducidas al segundo piso, mientras desde la escalera nuestra “futura jefa” no se decidía a subir del todo y vendernos el empleo mientras les gritaba a sus ya empleadas que vendan más, presionando de manera degradante.

Tuve una experiencia buena también, caí en uno que si bien no te agregaban a planilla (ellos decían que sí a los tres meses y sus empleados desmintieron) al menos pagaban más que el promedio, el trato era casi familiar (es más estuve en la capacitación) pero el horario era por demás abusivo. Siendo lo legal para esa clase de trabajos sólo seis horas al día, este lugar tiene a sus empleados ocho horas más una de descanso en un horario por demás cansado y castrador, desde pasado el mediodía hasta bien entrada la noche.

Imagino que los jóvenes que no suelen durar más que unos pocos meses en esta clase de empleos y que van ciertamente rotando de empresas lo hacer por necesidad, pero, ¿acaso la necesidad debe ser la comida del abusivo?, ¿dónde están las autoridades cuando se les necesita?, ¿dónde quedan los derechos humanos a un empleo digno?, ¿Tiene usted la respuesta?

Asesina

Entonces así quedamos, la otra mitad cuando el trabajo esté terminado- dijo la voz en las penumbras.

Y lo estará muy pronto.- contestó ella.

No es éste mi estilo de trabajo, pero la paga es buena y debo hacerlo. Todo sería más sencillo si sólo se tratase de un disparo fugaz en medio de la noche, y salir corriendo en la moto, como siempre, pero no, este trabajo es especial, una deliciosa pieza engastada de maldad. Bueno él tendrá sus razones para pedir algo así, yo no tengo nada que replicar, total matar es mi oficio, la forma en que lo haga no debería afectarme lo más mínimo.

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Santiago salió de su pequeño estudio, subió al viejo Volkswagen y luego de dos intentos por arrancar, por fin se puso en marcha. El día había sido duro pero gratificante, era hora de volver a casa.

07:30 p.m. Vuelve a casa. La misma rutina una y otra vez los tres primeros días de la semana…mmm… qué verá en él, qué acto tan malo cometió para ser merecedor de tan cruel destino… por qué, si sólo parece ser un hombre inofensivo… algo tonto incluso, sin más aspiraciones y divertimentos que encerrarse a pintar en ese pequeño estudio. Qué paso seguir, cuál sería la manera más dolorosa de acabar con él.

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Pase señorita, tome asiento- dijo Santiago no sin cierta turbación ante la belleza de la mujer- ¿Qué la trae por aquí? –añadió.

Bueno me han llegado muy buenas referencias de su trabajo, así que decidí que usted era el indicado para realizar el regalo de cumpleaños de papá.

A ver dígame, estoy a sus órdenes.

Deseo un retrato mio, grande, que papá pueda poner orgulloso en el mejor lugar de la casa.

Así siguió la conversación, ultimando detalles de la transacción. Arreglando fechas, coordinando horarios.

Disculpe, todo ya está listo pero no sé su nombre.

Soy Dalila Thompson, mucho gusto. ¡Ah! y por favor háblame de tú, debemos tener casi la misma edad.

Si así lo deseas.- Santiago sonrió.

Pasaremos mucho tiempo juntos las próximas semanas y es mejor que haya confianza entre nosotros- añadió Dalila.

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He esperado esto desde que te conocí.- susurró Santiago.

Y yo también.- susurró ella.

Ambos jóvenes se transaron en ese laberinto sin fin que es el amor, aventurándose a vivirlo más allá de cualquier prejuicio. Les importaba en absoluto ser casi un par de desconocidos, así como también les importaba poco que lo estrictamente profesional haya pasado a un plano más íntimo.

Es la primera vez que me pasa algo así, han pasado muchas mujeres hermosas por mi estudio pero nadie me impactó como lo hiciste tú.

Y yo no caigo rendida ante un hombre tan fácilmente, pero tú, tú eres diferente a los demás, lo puedo sentir cuando te miro a los ojos, cuando oigo el ritmo de tu respiración, en fin…

Ella no pudo seguir hablando porque él le calló la boca con un apasionado beso.

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Van dos semanas ya y definitivamente no sé qué le hizo este hombre, es inofensivo en lo absoluto, no parece esconder nada en su vida, es tan correcto, afable y… no sé porqué de nuevo esta sensación que me invade cuando pienso en él, qué es, porqué me importa tanto todo esto si es un trabajo más, especial tal vez, pero trabajo, como cualquier otro…

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-¿Te casarías conmigo?- preguntó Santiago.

-¿Estás loco? ¡No llevamos ni un mes de conocernos!- añadió ella.

-Pero no hay nadie más con quien quiera compartir mi vida- agregó él.

-Dame unos días para pensarlo, todo es tan apresurado, necesito pensar, pero por favor no me llames, yo te llamaré cuando te tenga una respuesta-dijo ella.

-No es lo que yo esperaba, pensé que tú me amabas tanto como yo a ti, pero bueno respetaré tu decisión.- sentenció Santiago.

– Te Amo, nunca lo dudes.-finalizó la mujer.

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Demonios no puedo hacerlo, no luego de aquello, no luego de decir esas palabras que nunca creí que diría, este hombre no es común, ha cambiado mi vida y definitivamente no puedo matarlo… el que debe morir es el otro…sí aquel maldito que me contrató para matarlo.– los pensamientos de la mujer fueron interrumpidos por el sonido de su celular, la pantalla marcaba un nombre: Santiago.

-Aló- dijo ella.

-Aló, Dalila, sé que querías tiempo pero ha pasado una semana y te extraño, no intento presionarte pero necesito una respuesta o al menos verte.- suplicó Santiago al otro lado de la línea.

-Te la daré, sólo dame un par de días más. Tengo un pequeño asunto que arreglar.-dijo fríamente Dalila.

-Ok, amor. Nos vemos pronto. Besos.- añadió Santiago.

-Besos.-finalizó secamente Dalila y colgó el celular.

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Era tarde en la noche cuando el corpulento hombre salió de las penumbras de esa fábrica en ruinas y estaba a punto de subir a su coche blindado cuando las balas disparadas desde un arma con silenciador acabaron para siempre con su vida.

El motor de una moto irrumpió en el inmenso silencio de la noche.

****

-Sí. Acepto casarme contigo.- dijo Dalila.

-Me haces tan feliz con la noticia, mi amor- agregó Santiago, abrazándola fuertemente.

****

El día estaba radiante y la novia hermosa. Santiago la esperaba en el altar. Sólo había unos pocos amigos suyos, ella dijo que su padre no pudo llegar a tiempo a la ciudad para la ceremonia y que no tenía amigos. Él le creyó. Luego de una conmovedora ceremonia religiosa, los ahora esposos se besaron tiernamente, cuando de pronto la novia cayó desplomada al suelo y su albo vestido se tiño de sangre. El silencio fue interrumpido por el ruido de una moto a las afueras de la Iglesia.

-Perdóname- alcanzó a susurrar Dalila.

Santiago estaba en shock, no terminaba de entender qué había pasado. Finalmente reaccionó.

-No me dejes ahora, mi amor- dijo entre lágrimas.

-Te Amo- murmuró ella antes de morir.

El que era el más feliz de los novios ahora era el más infeliz de los viudos. La abrazó fuertemente contra su pecho y lloró desconsoladamente. Los intentos porque dejara el cadáver quieto hasta que llegaran las autoridades fueron en vano.

****

Pasaron dos semanas infernales para Santiago. Aún no se recuperaba de la fuerte impresión causada por la muerte prematura de su esposa, cuando el oficial encargado del caso fue a visitarlo.

-Siento informarle esto señor, pero fue un ajuste de cuentas.- dijo el policía.

-¿Qué?

-Su esposa, Dalila Thompson, no era otra que la asesina a sueldo más buscada por la justicia, fue matada según su propio modus operandi, obviamente Dalila Thompson era sólo un alias, su verdadero nombre es…

-No quiero escuchar más, no es más que una vil mentira.

Santiago salió raudo de su departamento y se subió a su viejo Volkswagen. Comenzó a manejar sin rumbo. Las palabras del oficial retumbaban en su mente.

-Es mentira.- dijo mientras aceleraba el auto. De pronto apareció un trailer y Santiago no intentó frenar. El Volkswagen se clavó en el trailer.

– Te Amo Dalila…-fueron sus últimas palabras.

La granja

Mi único berretín es ver esta granja convertida en la mejor del pueblo, para así demostrarle a ese cascarrabias de Jeremías que ¡yo soy el mejor criador de animales de corral!

Sé que estoy un poco chiflado, eso de instalar un caloventor de primera en el establo a las vacas para que produzcan leche tibia es una teoría que nadie apoya pero bueno, así soy yo pues, y digan lo que digan lo seguiré haciendo.

Para seguir siendo honesto no hay nada que no haría por esta granja, no es tan grande como la de aquel pero los animales que produzco son los más ricos y los más tiernos al diente de la región. ¡Y mi Matilde! ¡Qué sería yo sin mi Matilde! Ella ponedora como la que más, me ha hecho ganarle varios concursos al estúpido ése. Sin duda alguna la mejor gallina de la región, ni pensar que era una pollita desabrida que me vendieron por cuatro pesos, ¡ah pero es que esas son las mejores!

Tiempo después…

Se escuchan las comunicaciones por la vieja radio que tengo en la habitación del fondo, lo que se dice es que vendrá una mala etapa para la región, consecuencia de la guerra civil, así que debo tomar una decisión sobre el futuro de la granja. Ni pensar que hasta hace poco era cabalmente imposible lo que estoy a punto de hacer.

Voy y le ofrezco un trato al Jeremías ése, para unir las dos granjas y enfrentar mejor los malos tiempos. El Jeremías, feliz por la propuesta –porque en el fondo sabe que soy el mejor granjero de la región- me palmoteó la espalda, así que manoteé la suya también en señal de camaradería y caso cerrado.

Quien diría que a dos viejos enemigos, otra guerra los uniría.

La nueva Miss Universo es venezolana

La venezolana Dayana Mendoza, de 22 años, fue coronada Miss Universo 2008, certamen que por primera vez se llevó a cabo en Vietnam, en Nha Trang.

La Spice Girl Mel B. dio apertura a la ceremonia y junto al anfitrión Jerry Springer, fue presentado una a una a las 80 concursantes en distintos trajes.

Después del desfile con vestidos de fiesta se eligió a quince semifinalistas. El grupo se redujo a diez al término del desfile con trajes de baño y luego a cinco, hasta que finalmente el panel de jueces seleccionó a la ganadora de la noche.

Entre las cinco finalistas hubo marcada primacía de latinoamericanas: Miss Colombia, Miss Venezuela, Miss República Dominicana y Miss México, acapararon las miradas del jurado junto a Miss Rusia.

Las concursantes de este año vinieron con todo un rango de experiencias y aspiraciones. Por ejemplo Miss Albania fue jugadora profesional de baloncesto. Miss Argentina dijo que había tenido vivencias paranormales. Miss Venezuela ha sido secuestrada y Miss Angola estuvo en un accidente aéreo mientras trataba de escapar un conflicto durante la guerra civil de su país.
Fuente: C


Tu nombre a la luna

La NASA está colectando nombres para llevar a su próxima misión a la luna y el tuyo puede estar entre ellos.
Sólo hay que completar el formulario y te ofrecerán un certificado para descargar en PDF.
Fuente: EZ