Archivo mensual: septiembre 2008

Aló, Call Center?

En mi búsqueda pujante de trabajo fue inevitable chocarme con avisos de “Se necesita teleoperador(a)”. ¿Pero qué son estos call centers que invaden Lima y otras ciudades tercermundistas?

No son más que prestadoras del servicio de llamadas o de recepción de las mismas a grandes empresas o productos, generalmente comercializados en el primer mundo o en economías más avanzadas. Y también el último juguete de los bancos locales para promocionar sus productos.

En mi camino me encontré con distintos tipos de call centers pero se pueden dividir en dos: los serios, aquellos que te meten en planilla pero a cambio te seleccionan y examinan bajo lupa. Y los informales, esos que nacen en cualquier casa de barrio, que te ofrecen sueldos por fuera rozando la informalidad sin ningún derecho para quien labora en ellos.

Los sueldos suelen ser un básico que va desde los S/. 350 soles a los S/. 600 soles, en el mejor de los casos. Eso es un aproximado de entre 120 y 200 dólares al mes, más los intereses, comisiones y bonos por ventas, un ingreso no fijo.

Algunos te dicen desde el inicio lo exigentes que serán, otros en cambio (generalmente los informales) te tratan de vender el puesto de trabajo como la panacea para todos los males laborales, pero a la hora de la hora el stress y la sobre exigencia por vender priman. Eso me recuerda una de mis más recientes entrevistas. Fue en un distrito bastante residencial de Lima, era una casa de dos plantas, las que postulábamos para el puesto habíamos sido conducidas al segundo piso, mientras desde la escalera nuestra “futura jefa” no se decidía a subir del todo y vendernos el empleo mientras les gritaba a sus ya empleadas que vendan más, presionando de manera degradante.

Tuve una experiencia buena también, caí en uno que si bien no te agregaban a planilla (ellos decían que sí a los tres meses y sus empleados desmintieron) al menos pagaban más que el promedio, el trato era casi familiar (es más estuve en la capacitación) pero el horario era por demás abusivo. Siendo lo legal para esa clase de trabajos sólo seis horas al día, este lugar tiene a sus empleados ocho horas más una de descanso en un horario por demás cansado y castrador, desde pasado el mediodía hasta bien entrada la noche.

Imagino que los jóvenes que no suelen durar más que unos pocos meses en esta clase de empleos y que van ciertamente rotando de empresas lo hacer por necesidad, pero, ¿acaso la necesidad debe ser la comida del abusivo?, ¿dónde están las autoridades cuando se les necesita?, ¿dónde quedan los derechos humanos a un empleo digno?, ¿Tiene usted la respuesta?