El tesoro invidente

El tesoro invidente

Nota: abajo hay un compedio del vocabulario utilizado en esta primera parte junto con su significado.

I CAPÍTULO

Los hombres siempre se hallan insatisfechos con la inmanente desdicha terrenal. Por ello van al acecho de fortunas y tesoros. Anhelan cavar con sus palas en terrenos recónditos tentando al destino. Quizá algún día descubran maravillados un cofre que les brinde sosiego sempiterno a sus almas errabundas.

El diáfano océano que observáis a mansalva acogerá mi aventura, querida Rosa. El martes, a la hora en que la luna surge del horizonte misterioso, me veréis levando anclas y desplegando mi velamen. Zarparé empuñando mi trabuco, en busca de aquella mujer hermosa, acrisolada y radiante como los más bellos rubíes y tentadoras sirenas de alta mar.

Bien sabes, venerable hermana que, la Helena de mis cariños, al igual que la de Troya, me fue arrebatada de los brazos por crueles enemigos, implacables e indolentes. Cierta noche sin estrellas, y de bruma reinante, los corsarios franceses asaltaron mi barco. Conocedores de mi avenencia por las mujeres y el aprecio inconmensurable y manifiesto que demostraba por mi esposa Carolina, usurparon sus aposentos ubicados en el castillo de proa. La raptaron de sus sueños y apacibles vivencias a bordo de nuestra embarcación. De suerte un marinero noctámbulo despegó su ojo y atestiguó la huida de aquellos galos forajidos, atendiendo en la bandera blanca, azul y roja enarbolada en la cúspide del mástil del majestuoso galeón con que surcan los mares.

Los galos pretenden recuperar sus tesoros tomando la más onerosa dádiva de cuantas soy dueño. ¡Sangre brotará de sus venas ponzoñosas y los gritos de merced desgarrarán el silencio de las noches caribeñas! En honor a mi espíritu aventurero y desafiante, libraré del yugo de sus captores a mi concubina, dado el menester inaplazable de palpar sus carnosos labios y respirar su hálito enamoradizo en las albas restantes de mi existencia.

Noble Henry, que la desesperación permanezca ausente y la prudencia guíe tu actuar. De otro modo, caerás presa de tus demonios y tu morada venidera no será otra que las orillas del Tártaro, repone Rosa.

Atribulada mujer, no debes temer. Mi plan perfecto es y a esta morada regresaré con mi fortuna y mi corazón inmaculados. Por eso me llaman el rey del mediterráneo, el dragón barbado del mar. Con mi mujer celebraremos un banquete a mi regreso. Atiende bien en mis palabras: cuando cumpla con mi vendetta, lanzaré una botella de vino a las aguas. En ella introduciré un papiro en que conoceréis la fecha de mi llegada. Si fracaso, rebanaré de un tajo mi cuello y colorearé el océano del rojo de mi sangre. De modo que, el día de mi muerte, el horizonte carmesí será.

Admirable templanza hermano. El amor de tu corazón supera la dimensión de tu sesera. Me recuerdas a los emprendedores y bellos caballeros que, espada en mano, enfrentan a los temibles dragones negros en la cúspide de las montañas europeas. Orondos y envalentonados, se sumergen en la oscuridad de las cavernas. De sus cuerpos poco se sabe de nuevo, pues sólo sus cabezas vuelven a ver la luz del sol, rodando por las praderas, solitarias y sin dueño.

A diferencia de los estultos caballeritos de armadura de los relatos, yo clavaré la espada en el corazón del dragón, y rescataré a mi amada, espeta Henry. Se levanta de la silla de mimbre y contempla el crepúsculo naciente en lontananza.

Continuará…

VOCABULARIO

Inmanente: propio de algo.

Sempiterno: eterno.

Errabundos: errantes.

Sosiego: tranquilidad.

Diáfano: puro

Mansalva: en gran cantidad.

Velamen: conjunto de velas de un barco.

Acrisolada: intachable, irreprochable.

Inconmensurable: Que no se puede medir.

Onerosa: costosa (valiosa).

Dádiva: joya.

Menester: necesidad.

Tártaro: el infierno.

Atribulada: preocupada.

Sesera: cabeza.

Estultos: tontos.

Lontananza: a lo lejos.

Barba gris (Edgar Leonardo Medina)

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4 Respuestas a “El tesoro invidente

  1. Edgar bárbaro! La primera parte del cuento nos deja ansiando más… Yo ya leí el cuento entero pero no arruinaré el resto de la historia a nuestros lectores. Cuando esté publicado por completo te daré mi opinión al respecto.

  2. Publicándolo aquí descubrí un error que tenía… y así quedó para el concurso -había puesto desavenencia en lugar de avenencia en una frase 😦 – (bueno, ya qué, cagada propia de no tener tiempo para revisarlo bien xD) Gracias por tu comentario :D.

  3. Ah sí, voy a publicar una página por día 🙂
    Mientrás voy preparando una columna en la que he estado pensando :O.

  4. No floodees! Edita!!!!!!!!! lol Sí, ya escribe algo, yo tb voy a buscar tema y ponerme hacer algo aparte de lo que se postea seguido.

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