Blasón

La granja

Agosto 8, 2008 · 3 comentarios

Mi único berretín es ver esta granja convertida en la mejor del pueblo, para así demostrarle a ese cascarrabias de Jeremías que ¡yo soy el mejor criador de animales de corral!

Sé que estoy un poco chiflado, eso de instalar un caloventor de primera en el establo a las vacas para que produzcan leche tibia es una teoría que nadie apoya pero bueno, así soy yo pues, y digan lo que digan lo seguiré haciendo.

Para seguir siendo honesto no hay nada que no haría por esta granja, no es tan grande como la de aquel pero los animales que produzco son los más ricos y los más tiernos al diente de la región. ¡Y mi Matilde! ¡Qué sería yo sin mi Matilde! Ella ponedora como la que más, me ha hecho ganarle varios concursos al estúpido ése. Sin duda alguna la mejor gallina de la región, ni pensar que era una pollita desabrida que me vendieron por cuatro pesos, ¡ah pero es que esas son las mejores!

Tiempo después…

Se escuchan las comunicaciones por la vieja radio que tengo en la habitación del fondo, lo que se dice es que vendrá una mala etapa para la región, consecuencia de la guerra civil, así que debo tomar una decisión sobre el futuro de la granja. Ni pensar que hasta hace poco era cabalmente imposible lo que estoy a punto de hacer.

Voy y le ofrezco un trato al Jeremías ése, para unir las dos granjas y enfrentar mejor los malos tiempos. El Jeremías, feliz por la propuesta –porque en el fondo sabe que soy el mejor granjero de la región- me palmoteó la espalda, así que manoteé la suya también en señal de camaradería y caso cerrado.

Quien diría que a dos viejos enemigos, otra guerra los uniría.

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