Por: Marly L.
El frío de la noche es tan profundo como los recónditos espacios de tu alma, amada mia, ¿Cuánto hace que te alejaste de mi? Acaso no fue una noche de lluvia como ésta. ¿Acaso no calaba la humedad mis huesos como ahora?
Pero nunca lo entendiste. Nunca entendiste mi manera de quererte, mi manera de idolatrarte, pensaste que era uno más de los que pasaban por tu vida con dulces adulaciones principescas.
Oh! Pero qué equivocada estabas, acaso no sentías la lluvia de mis ojos sobre tus manos cuando acariciabas mi rostro trémulo, vacío, esperando ser llenado por tu luz, por tu amor, por tu inmensa capacidad de trocar en verdadero lo que hasta ahora sólo fue ilusión.
Pero callad, ahora la humedad de tu silencio es más fría que la tumba que te cobija en mi alma, ahora que morí para ti, te mataré en mí. Silencio, alguien llama. No, es sólo la lluvia.




